jueves, 20 de octubre de 2011

El Culto Catolico en Villa Madero

EL CULTO EN VILLA MADERO

En el año 1980, la Asociación Cristiana de Jóvenes encargó aonales de distintas áreas que realizaran una ardua investigación de campo en Ciudad Madero. De dicho informe extraemos el siguiente texto:

“La mayoría de la población de Ciudad Madero es católica, en cuanto a su fe de bautismo, pero la gran mayoría de esa población no cumple con las obligaciones básicas exigidas por la iglesia.

Por otra parte, entre aquéllos de fe práctica, se advierte una clara adherencia al culto, hallándose ausentes los valores esenciales y su constante problematización, inherentes a una fe dinámica, con todo lo que ello significa. Esto es resultado del bajo nivel de desarrollo cultural, hecho que no les permite elaborar la fe en un estado maduro, y desvincularse por su peculiar situación existencial, a una fe conformada a normas y obligaciones.

Por la misma razón la población mide la religiosidad de los otros a través del grado de pertenencia a los grupos parroquiales, y a través de la “asistencia” a los cultos.”[1]

Desde 1980 hasta la actualidad la situación religiosa de la zona fue cambiando paulatinamente adaptándose a los tiempos que corren. Si bien el nivel de adhesión al culto católico ha bajado, la participación de la juventud ha traído aires de renovación, mientras que los primitivos colegios parroquiales se transformaron en modernas empresas educativas.

Pero si bien la mayoría de la población continúa practicando el culto católico, encontramos también una gran variedad de cultos, entre los que podemos nombrar a: la Iglesia Adventista (afincada en Villa Madero hace varios años), Mormones, Cristianos Evangelistas de distintas ramas, Budistas, Escuela Científica Basilio (Espiritismo), entre otros.

Génesis: El Oratorio.

“En el principio fue el verbo”

Los pobladores de la primitiva Villa Madero, conformada por los primeros colonos de origen Criollo, la colectividad española (Socialistas en su mayoría) y las familias francesas que se habían asentado con la llegada del ferrocarril, poseían muy poca vinculación con la fe. No existía en estos pagos ningún templo u organización religiosa. La primera capilla de la zona pertenecía a la familia Ramos Mejia (posteriormente Elia) y se encontraba en la Chacra de Los Tapiales. Allí Francisco Ramos Mejia profesaba una particular religión que poseía a los días sábados como día festivo, y que muchos historiadores consideran el comienzo del Adventismo en la zona. La segunda, se encontraba en la casa del Dr. Donovan, en el vecino pueblo de Tapiales, idea de su esposa de creencias católicas muy arraigadas, y que daría origen al culto católico en toda la zona, administrado por la Obra Don Guanella.

Pero mientras Tapiales poseía ya capilla propia (la tercer capilla de la zona se instala frente a la plaza de Tapiales[2]), Villa Madero era recorrido a caballo por el padre Alsina (párroco de Villa Lugano), quien era responsable de la asistencia religiosa de la zona.

Viendo la necesidad de poseer un lugar propio para oficiar el culto, un destacado vecino, el Sr. Lobisolo (cuyo hermano era sacerdote católico), dona un terreno con una casa de su propiedad ubicado en la esquina de la calle Álvarez y La Bajada, con la intención de utilizarlo como oratorio, el primero que conocería Villa Madero. Reunió así a un grupo de doce señoritas entre las que se encontraban Dora Vega, las hermanas Argano, Amagni, etc., las cuales fueron enviadas con cartones para que asociaran colaboradores. El valor de cada cartón era de veinte centavos. Era muy poca la gente que los atendía.

“Nos juntamos en un galpón, seriamos como 15 mujeres con el gordo Lobisolo, que donaba el ranchito de adobe y el terreno. Nos juntamos unas cuantas de 14 o 15 años y nos dieron papelitos que decían 20 centavos, y fuimos por las casas a ver quien se quería asociar”[3]

Así se construyó el primer oratorio sobre un terreno donado por la familia Lobisolo, y un metro de tierra del terreno lindero, perteneciente a Don Belarmino Vega, el cual había quedado dentro del perímetro de la capilla, cuando se construyó la pared perimetral. El oratorio se erige en la esquina de la calle La Bajada y Álvarez. Fue fundado el 1 de noviembre de 1936 por los Padres Siervos de la Caridad, Obra Don Guanella, bajo el nombre de capilla patrocinio de San José.

EL PADRE GASTON MARCHETTO

“No es bueno que el hombre este solo”

Nació el 11 de agosto de 1910, en Ramo di Palo, Provincia de Rovigo, Italia, siendo el segundo de once hijos. Sus padres, se llamaban Sante Francisco y Clementina Prearo. En el año 1917, cuando sólo tenia siete años de edad, muere en Alemania su madre, y su padre muere en Trieste, en el año 1945, a consecuencia de la guerra.

Pasa sus primeros años en Westfalia (Alemania) donde residió diez años, cursando allí sus estudios elementales.

En el año 1922 vuelve a su patria y comienza su carrera de sacerdote en Fara Novares (Novara) donde además hizo sus estudios gimnásticos. En Milán cursó más tarde filosofía.

En el año 1930, los superiores lo enviaron a Suiza (Canton Ticino), donde dio término a sus conocimientos teológicos.

Fue ordenado sacerdote en Lugano (Suiza), en la Catedral de San Lorenzo el día 22 de Mayo de 1937 por su Ecma. Rvdma. Mons. Ángel Telmini.

De Suiza los superiores lo destinaron a Buenos Aires. Se embarca en el puerto de Nápoles, luego de abrazar al beato Don Orione. En Buenos Aires reside en el Instituto San José, donde permaneció un año. El día 7 de Octubre de 1939, el padre Marchetto viene a Tapiales. En esa fecha se hizo cargo de la dirección religiosa de Villa Madero (desde Pcias. Unidas hasta el Riachuelo). La capilla sobre la calle la bajada lo esperaba.

El sábado 6 de octubre de 1939 realiza el primer matrimonio, y el primer bautismo. Al día siguiente realiza dos misas, los únicos fieles que la presencian: Doña Catalina, la sacristana, y su hijo Luisito.

“Era un sacerdote de campaña. El recorría en bicicleta toda la villa. Visitaba todas las familias. Era querido por unos y tal vez por otros no”[4]

Al comienzo, le costó al padre Marchetto ganarse el respeto de su pueblo, ya que lo seguían a todas partes los insultos, las piedras, y en los mejores casos, la indiferencia. Pero el padre Marchetto era un hombre muy inteligente, y sabiendo el problema a que se enfrentaba, puso manos a la obra.

Por la calle, se lo veía andar en bicicleta por los caminos de tierra, cosa que asombro a más de uno. Con los chicos, se arremangaba la sotana, y jugaba en el potrero a la pelota como uno más de la pandilla. Y cuando se armaba la pelea, se agarraba a las piñas con los muchachos, queriendo ser más rebelde que ellos mismos.

Más de un hombre se asombró, cuando al entrar al bar, se encontraba al nuevo párroco, tomando alcohol, y porque no jugando a las cartas con la banda de vagos. Muy seguidamente entraba al bar, e invitaba una ronda de Ginebra para todos los presentes. Luego, lo invitaban a él. Y más tarde, terminaban todos embriagados.

Con la creación de grupos femeninos, le dio a las mujeres, una participación social que nunca antes habían tenido.

De inmediato manda conseguir dos palos, en los cuales colocó la primera campana. De noche, los chicos, se acercaban sigilosos a tocar la campana. El sabía muy bien quienes eran, pero no decía absolutamente nada. Quizás, hasta reía satisfecho desde su dormitorio, ya que era eso lo que él buscaba.

Para lograr que los chicos concurrieran a misa, realizaba proyecciones de Cine.

“El padre Marchetto sabia que venia a luchar contra los diablos. Empezó ganándose a los chicos. Yo era un chico. Trajo la máquina de proyectar cine. ¿Sabes que es una Maquina de cine en 1938?.... ¿Entonces que hacia? Cobrara 20 centavos la entrada, pero el que iba a misa le daba un bono y entraba gratis. Entonces íbamos todos a misa, ¡hasta yo!. Y así nos fue ganando. Entonces un buen día dijo: ¿ por que no hacíamos un equipo de fútbol?, y nos compró las camisetas, pero… teníamos que practicar en la iglesia.”[5]

No pasó mucho tiempo hasta que se ganó el nombre de: “Cura Gaucho”.

Es evidente que el método del padre Marchetto era poco común, pero realmente efectivo. Lo que nadie puede negar, es que evangelizó a todo un pueblo. Su más admirable hazaña: Casó a todos los socialistas por iglesia, ¡un verdadero logro!.

El padre Marchetto fue un ser fuera de serie. Supo inteligentemente comprar el cariño y el respeto de un pueblo. El fue, sin lugar a dudas, la piedra fundacional de la Cristiandad en Villa Madero. Fue un maravillosos ser humano. Y como tal, cometió algunos errores humanos. Su gusto por las mujeres lo llevó a cometer actos impropios para un cura. Hasta se le adjudicaron varios nacimientos, de los cuales, algunos llevan su apellido. Pero a pesar de estos “detalles”, cabe decir que fue piedra fundamental en la construcción de la hoy Ciudad Madero. Muchos curas vinieron después de él, y muchos otros vendrán, pero jamás ninguno dejará marcada la huella tan honda en el fondo de nuestras almas como lo hizo ese ser al que llamaban “el cura gaucho”.

SAN JOSE OBRERO

Dirección: Blanco Encalada 800.

Área: Av. San Martín, Av. Crovara, Av. Gral. Paz, vías del Ferrocarril.

La capilla sobre la calle la Bajada ya le quedaba chica a la creciente Villa Madero. El padre Marchetto pone manos a la obra para buscar un lugar más grande. El señor Esteban Baglieto dona el terreno que da a la calle Blanco Encalada al 800 para la construcción de la nueva parroquia con la condición de que llevara el nombre de San Esteban en su honor (Tal es así que en el altar de la antigua iglesia San José se encontraba la imagen de San Esteban). Se compra el terreno lindero a la calle Constituyentes, con el dinero proveniente de colectas y donaciones. El padre Martínez, salesiano, fue el arquitecto que proyectó los planos. El 15 de abril de 1945, fiesta del patrocinio de San José, luego de una procesión por el barrio hacia los terrenos, el padre Carlos Nelson pone la piedra fundamental de la futura iglesia San Esteban.

El padre Marchetto visitaba muy seguido a familias de su amistad de gran poderío económico, quienes donaban dinero y elementos para la parroquia y para el pueblo. Marchetto era un hombre de gran carisma, y conseguía todo lo que necesitaba para terminar su parroquia, y para repartir a los más pobres.

Una orden de “arriba” prohíbe nombrar “San Esteban” a la naciente parroquia, y la declara parroquia San José. Se construye el salón multiuso, que serviría por varios años como templo parroquial hasta que el 6 de julio de 1947 Monseñor Julián Martínez inaugura la nueva iglesia.

Fuegos artificiales, proyecciones de Cine, y todo el pueblo festejando la buena nueva.

Villa Madero ya tenía su nueva iglesia. Ahora el padre Marchetto continuaba con su proyecto magno: Construir una escuela para niños pobres y huérfanos llamada Instituto San Esteban. Escribió el padre Marcheto[6]:

La Congregación Siervos de Caridad, obra Don Guanella, tiene por objeto fundar, desarrollar y dirigir obras de caridad destinadas a proporcionar cuidados materiales y físicos, y una sólida educación religiosa, moral y cívica, a los pobres, a los ancianos desamparados, a los retardados, a los niños menesterosos. Hemos conseguido en Villa Madero un terreno donado por varias personas caritativas y levantaremos un salón capilla, 12 metros de ancho por 30 metros de largo, y más adelante cuando Dios lo permita y se acerquen personas caritativas a esta obra, ampliarla con un asilo destinado a niños desamparados. Por el momento urge y nos preocupa levantar cuanto antes la casa de Dios que es el principio de toda obra divina y humana. Actualmente como sabéis, tenemos una pobre capillita improvisada, reducida e incomoda y es más que una necesidad proveer a esta gran Villa Trabajadora de un local adecuado para las practicas religiosas, que son las conductoras de la salvación de las almas, de la moral y buenas costumbres. Los planos y proyectos ya aprobados solo esperan los recursos necesarios para la mano de obra, ya que tenemos la suerte de contar con el terreno Nuestra Congregación los Siervos de la Caridad, desde ya agradece de todo corazón su generosa cooperación”.

El Arzobispo de la Plata, Juan Chimento, les envía una carta a los Padres Ciervos de la Caridad: “Enterados del proyecto de los Padres Ciervos de la Caridad residentes en Tapiales (Partido de San Justo), de edificar en Villa Madero un colegio asilo para niños, nos complacemos en aprobarlo y bendecirlo calurosamente, y a la vez, en recomendarlo a la generosidad de los fieles, convencidos de los grandes beneficios que reportará a las familias de la zona, en la educación cristiana de los hijos. Septiembre 16 de 1945”.

Si bien el padre Marchetto poseía las ganas, el apoyo, y las fuerzas para cumplir su sueño, el tiempo no le alcanzó. En junio de 1950, y luego de ser centro de atención por un escándalo con una menor de edad, recibe la orden de viajar hasta Santa Fe, a donde parte sin prisa. Pasa sus últimos años de vida en Vía Aurelia, Roma, en donde el 28 de agosto de 1990, termina definitivamente su misión en esta tierra.

Desde el año 1950 hasta el año 1955, el trabajo del padre Marchetto fue guiado por el padre Antonio Lavalle. En 1955 vino el padre Salvador Guida, a quien lo secundaban los padres Sabino Palma, Carlos Barindelli y más tarde el padre José Bogo.

El padre Guida construye la gruta de Lourdes, celebrando el primer centenario de las apariciones de la Inmaculada en Francia.

A principios de los sesenta, una noche, una familia equipada con un tractor y fuerzas policiales, comienza a tirar abajo la pared de la iglesia San José que da a la calle Paunero, ya que evidentemente eran los dueños reales de los terrenos que daban a esta calle. El sacerdote (en ese momento el padre Lino Fogliaza), comienza a tocar las campanas en medio de la noche, por lo que los feligreses se acercan e impiden que la familia continúe con sus objetivo.

Es el padre Guida quien inicia los tramites y le da vida al proyecto de construcción de un colegio parroquial, para el cual cuenta con la ayuda de los padres, quienes sin medir tiempo ni trabajo se pone manos a la obra, realizando kermeses, y juntando dinero para la construcción del colegio. El mismo estaba destinado a una educación religiosa accesible para los niños de familias de pocos ingresos, mayoría en esta Villa. Los trabajos procedían muy lentamente, según las posibilidades. Para la dirección de dicho establecimiento convoca a la señora Yolanda G. De Furlan, que era maestra de la escuela Nro. 13, quien asume el cargo de directora de la escuela parroquial San José Obrero. La secundaban las maestras: Maria Barcasia, Norma Rosia, y Mabel Ripari.

Escuela San José Obrero

Empezaron con dos aulas, luego, gradualmente se fueron agregando nuevas aulas hasta completar los grados primarios. El padre Guida, visitaba las casas del barrio reclutando a los niños pobres para que se anotaran en el colegio. El mismo, era mantenido por la parroquia, ya que la subvención estatal vendría mucho tiempo después.

Un día le pidieron al padre Guida que pensara en un uniforme para los alumnos de la escuela, éste contestó: “este es un colegio para niños humildes. No le voy a pedir ningún uniforme a los chicos. Si hay que diferenciarlos, que se pongan una cinta azul en sus cuellos”.

El 1 de mayo de 1955 su santidad el papa Pio XII instituyó la Fiesta litúrgica de San José Obrero, para darle al mundo del trabajo un protector. Desde esa fecha se le cambia el nombre a la parroquia, que hasta ese momento era “San José”, por el de “San José Obrero”.

En una oportunidad en que viene de visita el padre Gastón Marchetto a la parroquia San José Obrero, le dijo enojado al padre Salvador Guida, que lo que había hecho estaba mal. El nombre del colegio debía ser San Esteban. Por más reclamo que hizo, las palabras del padre Marchetto fueron borradas con el tiempo.

En el año 1965 parte el padre Guida hacia la ciudad de Santa Fe.

El padre Luís Colnaghi, que ya secundaba al padre Salvador Guida, toma el timón del colegio, y completa el campanario.

PARROQUIA SAN CARLOS BORROMEO

Para muchas personas que vivían más allá de la Av. Vélez Sarsfield, se les hacía dificultoso llegar a la Iglesia San José, más aun los días de mal tiempo. Es por eso que cada cuarto Domingo de mes, terminaba la misa vespertina en la parroquia San José, y se partía en procesión hasta el hogar del Sr. Lipa, quien ponía a disposición el patio de su casa para que el padre Salvador Guida celebrara otra misa vespertina, a la cual asistían vecinos del lugar. Más tarde, se pensó en la posibilidad de erigir un templo en aquel barrio.

En el año 1960 un grupo de vecinos, entre los que se encontraban el Sr. Juan Fiammengo, José Cesetti, Ángel Campagnolo, Carlos Kravos y Constante Mattia proponen al párroco de San José Obrero, padre Salvador Guida, erigir un templo en la zona de influencia de la actual parroquia San Carlos Borromeo.

Ante el pedido de los vecinos, la Sra. Sara Madero y Unzue de Demaria Sala (nieta de Don Francisco Madero), dona a la obra Don Guanella, un terreno ubicado en la calle Membrillar al 600 (uno de los dos terrenos que actualmente ocupa la parroquia), con la condición de que llevara el nombre de San Carlos, en honor a su difunto padre, el Sr. Carlos María Madero.

Allí se comienzan a celebrar al aire libre, y siempre que el tiempo lo permitiera, misa los días domingo. La obra Guanelliana no pone interés en la naciente parroquia, y cede la propiedad de la misma al obispado de Morón (En aquella época, el partido de La Matanza pertenecía a la diócesis de Morón).

Se adquiere el terreno lindero a las hermanas Madero, siendo su representante el Sr. Pedro Faramiñan, en la suma de $ 200.000., suma que es abonada en largos plazos con el dinero proveniente de las colectas.

El 9 de septiembre de 1962 se coloca la piedra fundamental y una cruz en el sitio que hoy ocupa el altar del nuevo templo. Preside la ceremonia el obispo de Morón, Monseñor Miguel Raspanti, y son madrinas las Sras. señoras Sara Madero y Unzue de Demaria Sala, Marta Madero y Unzue de Bengolea, y María de las Mercedes Madero y Unzue de Ayerza.

En el año 1963, se rellenan los terrenos más bajos, con la tierra proveniente de la pavimentación de la Avenida Vélez Sarsfield.

El 16 de julio de 1964, contando solo con los terrenos, y sin existir construcción alguna, Monseñor Raspanti, la erige en Parroquia bajo la advocación de San Carlos Borromeo.

En el año 1965, se continúa con los oficios religiosos al aire libre. Gracias al enorme esfuerzo de los vecinos, con lo recaudado en las colecta, se logran escriturar los terrenos a nombre de la Diócesis de Morón.

En el año 1966 se continúa con los Oficios Religiosos al aire libre, contando para ello con los sacerdotes de la Parroquia San José Obrero.

El 19 de mayo de 1967, con el asesoramiento del Padre Lino Fogliazza, se construye la primera comisión pro construcción del Templo, de la siguiente manera:

Presidente: Juan Fiammengo

Vice: Héctor Crivelli

Secretario: Manuel López

Tesorera: Ángel de Rodríguez

Pro-Tesorero: Ángel Campagnolo

Vocales: Sandalio Melgar

Cesar Lizotto

Luciano Rodríguez

José Cesetti

Victoria de Cirvelli

Cosme Baldari

Eduardo Blanco

Pascual Codinni

Los que se reúnen en casa del Sr. Fiammengo, donde se establece la Secretaria de la Parroquia.

El 2 de septiembre se instala la primer capilla consistente en una casilla de madera y chapas de 2 x 2 m., donada por el Sr. Fiammengo, comenzándose de inmediato a construir una capilla mas grande ( de 3 x 7 m.) que es el primer tramo de la que hasta hace poco se utilizaba como tal.

Esa capilla se inaugura para la celebración de las primeras fiestas patronales el 5 de Noviembre, con la predicación a cargo del P. Lino Fogliazza (los feligreses asistentes rebasan la capacidad de la capilla).

En esa ocasión la Santa Misa es oficiada por Monseñor Raspanti, quien bendice la capilla, uniendo a la ceremonia la celebración del primer bautismo. Concurren al acto y a los festejos destacadas personalidades, entre las que se citan la Sra. Sara Madero y Unzue, el Sr. Delegado Municipal y el Presidente de la Sociedad de Fomento y Cultura de Villa Madero, Sr. Pedro Contestabile. Casi la totalidad de los materiales utilizados en la construcción de la capilla, fueron donados por la firma Eugenio Grassetto S.A., y la mano de obra íntegramente realizada por algunos de los miembros de la Comisión.

En el año 1968 se construye el segundo tramo de la capilla, y se coloca la campana. Comienza la construcción de la casa parroquial con el afán de contar con sacerdote permanente.

El 7 de noviembre de 1976 se recibe al padre Rodolfo Enrique Vidal como sacerdote residente.

El padre Vidal trabajo mucho para construir la parroquia y la escuela. Y logro hacerlo gracias a la incondicional colaboración del pueblo. La escuela fue construida ladrillo a ladrillo entre el padre Vidal y los vecinos de Villa Madero. Se realizaron colectas y sorteos para recaudar fondos. El 100% del dinero utilizado en la construcción de la escuela y la parroquia salió del trabajo de la gente.

El 2 de abril de 1983 se hace cargo de la parroquia el padre Juan Horacio Suárez.

El 31 de enero de 1985 viene a la parroquia el padre Martín Moyano, aunque la misa de toma de posesión se realiza el lunes 18 de febrero de 1985. Durante este periodo la parroquia San Carlos Borromeo pierde la afluencia de jóvenes que poseía, ya que el padre Martín Moyano tenía una forma muy estructurada de manejar la parroquia.

El Padre Pablo Pintogros se hace cargo de la parroquia. El 30 de octubre de 1990 el padre P. Pintogros anuncia la compra de una casa en la villa el Lucero para la construcción de la capilla. La compra se efectúa en Australes 2.000.000. de los cuales Australes 1.400.000. pone el grupo REMAR, y el resto la parroquia. El grupo REMAR es un grupo de misioneros formados por ex alumnos del colegio Maristas de Lugano. Con el padre Pablo, los jóvenes se acercan nuevamente a la parroquia.

En el mes de marzo del año 1992 pasa a ser párroco de San Carlos Borromeo el padre Pedro Díaz. Durante la estadía del padre Pedro, se realizaron en la parroquias gran numero de obras, entre las cuales podemos citar: Construcción de los salones parroquiales, construcción de nuevas aulas en el Colegio, y la mas importante: el Hogar de niños “Niñito de Belén”. Se puede decir que luego del padre Antonio Vidal, el padre Pedro fue quien más trabajos realizó.

En la noche del lunes 27 de Abril de 1998, en un extraño acontecimiento, deja la parroquia el padre Pedro Díaz. Tenía orden de dejar la parroquia esa misma noche. No se le permitió realizar una misa de despedida. Se hace cargo de la parroquia el padre Santiago Rostom Maderna, quien tenia aparentemente como función intervenir la parroquia, ya que el pase del padre Pedro Díaz a una parroquia en Quequen, parecía estar directamente ligado a una denuncia de corrupción realizada en el colegio parroquial San Carlos. El 20 de Junio de 1998 el padre Santiago Rostom Maderna anuncia al padre Raúl García como nuevo párroco de San Carlos Borromeo. La representante legal del colegio, Sra. Elvira Alfonso, renuncia a su cargo posteriormente.



[1] AAVV, “Caracterización de la localidad de Villa Madero”, Asociación Cristiana de Jóvenes, 1981.

[2] Para mas información ver Biaggini Martín, “Apuntes para la historia de Tapiales”, de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006.

[3] Entrevista realizada por el autor a Lili Vega.

[4] Entrevista realizada por el autor a Yolanda Furlan.

[5] Entrevista realizada por el autor a Hugo Lambois el 8 de diciembre de 1998.

[6] Revista “A Villa Madero”, Director Jorge Aloy, 1945.

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